Cuando la teleconsulta llega a tu casa

La teleconsulta es una de las pruebas más evidentes de la evolución digital de la asistencia sanitaria. En marzo de 2019, pudimos contabilizar 7,939 actos de teleconsulta. Lo que es aproximadamente un aumento del 200% en comparación con noviembre de 2018. Hoy, con la pandemia Covid-19, este proceso se impulsa. Muy popular por sus muchas ventajas, esta medida debe adoptarse absolutamente.

¿Qué se entiende por la expresión “teleconsulta”?

La teleconsulta es una forma reciente de práctica médica a distancia. Se basa en las NTIC y su objetivo es poner en contacto a los profesionales sanitarios y sus pacientes. Esta práctica satisface las necesidades de:

  • Modernización;
  • Simplificación de procedimientos médicos;
  • Accesibilidad a la atención médica;
  • Seguridad en la época de Covid-19.

Sin embargo, el especialista puede negarse a realizar la teleconsulta. Este suele ser el caso si la patología del paciente requiere un examen físico por parte de un especialista en el hospital. Es importante comprender que la teleconsulta no siempre puede reemplazar una consulta clásica.

La teleconsulta es solo un aspecto de la telemedicina. Este último también reúne experiencia remota, monitoreo remoto y asistencia remota. Además, cabe señalar que las llamadas telefónicas o consultas a través de otro tipo de software no se consideran teleconsultas. La presencia de una cámara es, por tanto, decisiva para hablar de telemedicina.

¿Cuáles son las ventajas de este proceso?

Como se mencionó anteriormente, la teleconsulta responde a las necesidades de seguridad, accesibilidad y simplificación. Esto es lo que extraemos de él como activos principales:

Protéjase del Covid-19

En esta época de crisis de salud en la que los viajes deben clasificarse por orden de importancia, la teleconsulta es beneficiosa. Evita salir y reduce significativamente el riesgo de contaminación por coronavirus.

Lucha contra los desiertos médicos

La teleconsulta resuelve el problema de las poblaciones que viven en áreas geográficas donde la presencia de hospitales es baja. Esto resuelve algo, las dificultades de accesibilidad a los profesionales de la salud.

Resolver problemas de distancia

Una persona que está demasiado cansada para soportar un largo viaje hasta el tratamiento también puede ver que se rompen las barreras de la distancia. Incluso si está viajando, no tendrá ningún problema con el seguimiento regular y normal de su atención.

Facilitar la vida diaria de las personas enfermas

Una persona postrada en cama e incapaz de levantarse podrá tener una consulta real sin salir de casa. Las personas mayores o dependientes se reducen a la tarea.

Resolver problemas de disponibilidad

Un paciente que también carece de tiempo para acudir a una consulta ve su problema resuelto con la llegada de la teleconsulta. Desde su lugar de trabajo o en cualquier otro lugar, ahora es posible consultar a un médico.

Descongestiona las emergencias

Las condiciones que no son graves se pueden manejar fácilmente desde la distancia. Que daría un servicio a la sala de emergencias congestionada.

¿Cómo funciona una teleconsulta?

El avance de la teleconsulta es relativo a la plataforma utilizada. Sin embargo, estas son las etapas clave que les son comunes:

Hacer una cita

La teleconsulta solo es posible con el consentimiento del médico. Anteriormente, existía la obligación de que el paciente primero acudiera al profesional durante una consulta física. Ahora, con la crisis de Covid-19, ya no es necesaria una reunión inicial. La fecha y hora de la cita serán determinadas conjuntamente por el profesional sanitario.

Conexión a la plataforma

Una teleconsulta formal se lleva a cabo en plataformas dedicadas. Esto ofrece la ventaja de utilizar una herramienta especializada que garantiza la seguridad de los datos médicos que se intercambiarán. La seguridad de la información es, por tanto, el mayor activo de una plataforma dedicada.

Teleconsulta en sí misma

Cuando comienza la sesión, el médico discute con el paciente como si se tratara de una consulta clásica. Como no tiene presencia física, tendrá que parecer agresivo y hacer muchas más preguntas. Esto tiene como objetivo comprender mejor el problema del paciente. El profesional sanitario también puede pedirle al paciente que le muestre determinadas partes de su cuerpo si es necesario. También tiene la opción de emitir una orden o solicitudes de exámenes electrónicos.

Pago de tasas

El pago de la consulta se realiza naturalmente en línea. Los procedimientos para hacer esto se relacionan con la plataforma utilizada para la teleconsulta. Las tarifas de consulta por Internet son generalmente equivalentes a los costos de una consulta física. También son variables en función de la especialidad solicitada.

Seguros y teleconsulta: ¿qué saber?

De hecho, los costos de la teleconsulta están cubiertos por un seguro. Sin embargo, cabe señalar que las notificaciones telefónicas y las consultas a través de otro software deben ser gratuitas. El seguro médico solo cubre el reembolso de la consulta online que se realiza por videoconferencia. Es decir, habrá que hacerlo con cámara.

La seguridad social cubre los costos hasta en un 70%. El seguro médico complementario apoyará el 30% restante.

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